domingo, 15 de marzo de 2026

 

Doctorado en Gestión Integral de Riesgos

Asignatura:
Continuidad y Sostenibilidad Operacional en las Organizaciones

Profesor:
Dr. Jorge Eduardo Niño

Alumno:
José Rafael Moya Saavedra

4º Cuatrimestre

Aplicabilidad de la resiliencia organizacional en diferentes sectores económicos en México

Ciudad de México
15 de marzo de 2026

 

Caso ilustrativo

Durante la pandemia de COVID-19, Grupo Bimbo mantuvo la operación de cientos de centros de distribución y miles de rutas de reparto en México mediante un Comité de Continuidad de Negocio que sesionaba diariamente para ajustar horarios, procesos y medidas de protección al personal. Al mismo tiempo, la empresa decidió no incrementar precios durante la emergencia y desplegó un programa de apoyo por cientos de millones de pesos para fortalecer pequeños comercios y apoyar al personal médico, combinando continuidad operativa con responsabilidad social. Este caso ilustra cómo la resiliencia organizacional articula gestión del riesgo, toma de decisiones rápidas y adaptación estratégica en contextos altamente disruptivos

Introducción

En las últimas décadas, el concepto de resiliencia organizacional ha adquirido creciente relevancia en los campos de la administración, la gestión de riesgos y la estrategia empresarial, a partir de la intensificación de crisis como desastres naturales, crisis económicas, pandemias, disrupciones tecnológicas y cambios geopolíticos que afectan de forma recurrente a las organizaciones. Desde esta perspectiva, la resiliencia organizacional puede entenderse como la capacidad de una organización para anticipar, enfrentar y adaptarse a eventos inesperados, manteniendo sus funciones críticas y, en algunos casos, generando oportunidades de mejora a partir de la perturbación.​

Más que una condición estática, la resiliencia se concibe como una meta-capacidad organizacional que integra diversas capacidades de gestión, entre ellas la identificación de riesgos, la respuesta coordinada ante crisis y el aprendizaje institucional posterior a los eventos adversos. En esta línea, el modelo propuesto por Duchek (2020) plantea que la resiliencia se desarrolla a través de tres etapas interrelacionadas: anticipación, afrontamiento y adaptación, que se despliegan antes, durante y después de una crisis. De manera complementaria, la norma ISO 22316 subraya que la resiliencia organizacional se sustenta en elementos como el liderazgo estratégico, la cultura organizacional, la gestión del riesgo y la capacidad de aprendizaje continuo, lo que la vincula estrechamente con los enfoques contemporáneos de gestión integral del riesgo.​

En el caso de México, la aplicabilidad de este marco conceptual debe analizarse considerando la heterogeneidad estructural de la economía nacional, donde coexisten grandes corporaciones globales, empresas medianas, microempresas y organizaciones públicas con capacidades institucionales desiguales. Este trabajo tiene como propósito analizar críticamente la aplicabilidad del concepto de resiliencia organizacional en distintos sectores económicos en México —industria manufacturera, comercio y servicios, sector público y sector energético—, a partir del marco teórico revisado en la Unidad 1 y de la discusión sobre cómo se materializan, o encuentran límites, las capacidades de anticipación, afrontamiento y adaptación en contextos marcados por altos niveles de riesgo e incertidumbre. De manera particular, se pregunta en qué medida los modelos de resiliencia organizacional permiten comprender y fortalecer las estrategias de gestión de riesgos en estos sectores y cuáles son las principales tensiones entre el discurso normativo de la resiliencia y las condiciones estructurales del contexto mexicano.

Marco conceptual de la resiliencia organizacional

La literatura académica ha mostrado que no existe una definición única de resiliencia organizacional. Sin embargo, existe cierto consenso en entenderla como una capacidad dinámica que permite a las organizaciones enfrentar perturbaciones y adaptarse a condiciones cambiantes.

Desde un enfoque basado en capacidades, Duchek plantea que la resiliencia organizacional debe entenderse como una meta-capacidad organizacional, compuesta por diferentes habilidades que permiten gestionar crisis y transformarse a partir de ellas.

Este modelo propone tres etapas fundamentales del proceso de resiliencia:

1. Anticipación
Consiste en la capacidad de identificar riesgos, señales tempranas y amenazas potenciales antes de que se materialicen en crisis. Esto incluye prácticas como el monitoreo del entorno, el análisis de vulnerabilidades y la planificación preventiva.

2. Afrontamiento (coping)
Se refiere a la capacidad de respuesta organizacional cuando ocurre una perturbación. Implica coordinación interna, toma de decisiones rápida, movilización de recursos y liderazgo efectivo durante situaciones críticas.

3. Adaptación
Es la capacidad de aprender de la crisis y transformar la organización a partir de la experiencia. Este proceso implica aprendizaje organizacional, ajustes estructurales e innovación en procesos y estrategias.

Desde esta perspectiva, la resiliencia no debe entenderse como un estado estático, sino como un proceso dinámico que ocurre antes, durante y después de una crisis.

Por otro lado, la norma ISO 22316 propone que la resiliencia organizacional se sustenta en elementos como el liderazgo estratégico, la cultura organizacional, la gestión del riesgo y la capacidad de aprendizaje institucional.

Estos elementos constituyen la base para el desarrollo de organizaciones capaces de enfrentar entornos complejos y altamente inciertos.

Capacidades clave de resiliencia por sector

Sector

Capacidades de anticipación

Capacidades de afrontamiento

Capacidades de adaptación y aprendizaje

Industria manufacturera

Monitoreo de cadenas de suministro y mercados; análisis de vulnerabilidades logísticas; evaluación de riesgos regulatorios. ​

Protocolos de continuidad operativa; reasignación rápida de producción; coordinación con proveedores alternos. ​

Rediseño de cadenas de suministro (nearshoring, diversificación de proveedores); automatización y digitalización de procesos; ajustes en portafolio de productos. ​

Comercio y servicios (MIPYMES)

Identificación básica de riesgos económicos y de demanda; observación de cambios en hábitos de consumo; redes informales de información. ​

Ajustes rápidos en horarios y servicios; uso intensivo de canales digitales improvisados (redes sociales, entregas a domicilio); contención de costos. ​

Formalización de comercio electrónico; rediseño de modelos de negocio (servicios híbridos, ventas en línea); aprendizaje incremental a partir de crisis previas. ​

Sector público

Sistemas de monitoreo de amenazas (protección civil, salud, seguridad); mapas de riesgo y diagnósticos territoriales; marcos normativos de gestión de riesgos. ​

Activación de protocolos de emergencia; coordinación interinstitucional; movilización de recursos y comunicación pública en crisis. ​

Reformas institucionales post-crisis; ajuste de planes y programas; fortalecimiento incremental de capacidades de protección civil y salud pública. ​

Sector energético e infraestructura

Evaluación de riesgos tecnológicos, naturales y cibernéticos; estudios de crítica de infraestructuras; análisis de escenarios de interrupción del servicio. ​

Operación de planes de contingencia; uso de sistemas redundantes; respuesta técnica rápida ante fallas o desastres. ​

Inversión en modernización de redes y tecnologías; mejora de estándares de seguridad; incorporación de lecciones aprendidas en diseño y operación de infraestructura. 

Fuente: elaboración propia con base en Duchek (2020) e ISO 22316.

 

En síntesis, la clasificación de capacidades por sector muestra que la resiliencia organizacional opera como una meta-capacidad que integra de manera diferenciada procesos de anticipación, afrontamiento y adaptación según el tipo de organización y el entorno en que se inserta. Más que una lista fija de prácticas, la resiliencia se expresa en combinaciones particulares de gestión del riesgo, coordinación operativa y aprendizaje institucional, que en el caso mexicano se ven condicionadas por factores estructurales como la informalidad económica, la disponibilidad de recursos y la fortaleza de los marcos institucionales.

Esta perspectiva permite pasar del plano conceptual al análisis concreto de cómo diferentes sectores económicos desarrollan —o ven limitada— su capacidad para anticipar amenazas, gestionar crisis y transformar sus estrategias en contextos de alta incertidumbre.

Esta diferenciación sectorial confirma que la resiliencia organizacional no se desarrolla de forma homogénea, sino que depende de la combinación de capacidades estratégicas, recursos disponibles y marcos institucionales que caracterizan a cada sector económico.

Aplicabilidad de la resiliencia organizacional en sectores económicos en México

La aplicabilidad del concepto de resiliencia organizacional en México debe analizarse considerando la diversidad estructural de su economía, caracterizada por la coexistencia de grandes corporaciones globales, empresas medianas, microempresas y organizaciones públicas con distintos niveles de capacidad institucional.

Sector industrial y manufacturero

El sector manufacturero representa uno de los pilares de la economía mexicana, particularmente en industrias vinculadas al comercio internacional, como la automotriz, electrónica y aeroespacial.

En este sector, la resiliencia organizacional se relaciona estrechamente con la capacidad de gestionar interrupciones en las cadenas de suministro, fluctuaciones del comercio internacional y cambios regulatorios.

La pandemia de COVID-19 evidenció la vulnerabilidad de las cadenas globales de producción, lo que llevó a muchas empresas a replantear sus estrategias logísticas y fortalecer sus sistemas de continuidad operativa.

En este contexto, la resiliencia organizacional se expresa mediante:

  • diversificación de proveedores
  • digitalización de procesos
  • planes de continuidad de negocio
  • integración de análisis de riesgos en la planeación estratégica.

Estas capacidades reflejan claramente las fases de anticipación, afrontamiento y adaptación descritas en la literatura.

Sector comercio y servicios

El sector comercio y servicios, especialmente el conformado por pequeñas y medianas empresas, enfrenta desafíos particulares para desarrollar resiliencia organizacional.

En México, las MIPYMES representan más del 90% de las empresas, pero suelen operar con limitaciones en recursos financieros, tecnológicos y organizacionales.

Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que la resiliencia organizacional no depende necesariamente del tamaño de la empresa, sino de factores como la cultura organizacional, el liderazgo y la capacidad de aprendizaje frente a las crisis.

Durante la pandemia, muchas empresas de este sector demostraron resiliencia mediante estrategias como:

  • adopción acelerada de comercio electrónico
  • cambios en modelos de negocio
  • adaptación de servicios a entornos digitales
  • reorganización operativa.

Estas transformaciones muestran cómo la resiliencia organizacional puede convertirse en un mecanismo de adaptación frente a entornos altamente disruptivos.

Sector público

El sector público también enfrenta desafíos significativos en materia de resiliencia organizacional, especialmente en contextos de crisis sanitarias, desastres naturales o crisis de seguridad.

En México, la resiliencia institucional es particularmente relevante debido a la exposición del país a fenómenos naturales como terremotos, huracanes e inundaciones.

La gestión de emergencias, los sistemas de protección civil y la coordinación interinstitucional representan mecanismos a través de los cuales el Estado puede fortalecer su resiliencia organizacional.

Sin embargo, en muchos casos persisten problemas relacionados con:

  • fragmentación institucional
  • limitaciones presupuestarias
  • falta de aprendizaje institucional posterior a crisis.

Estos factores pueden limitar la consolidación de capacidades de adaptación y transformación.

Sector energético y de infraestructura

El sector energético constituye otro ámbito donde la resiliencia organizacional resulta crítica, debido a la complejidad de los sistemas tecnológicos y la importancia estratégica de la infraestructura.

La resiliencia en este sector implica garantizar la continuidad del suministro energético frente a eventos como:

  • desastres naturales
  • ciberataques
  • fallas tecnológicas
  • crisis geopolíticas.

La gestión de riesgos, la redundancia de sistemas y la planificación de continuidad operativa son elementos clave para fortalecer la resiliencia de estas organizaciones.

Discusión crítica

El análisis de los casos organizacionales en México muestra que la resiliencia no se manifiesta de forma homogénea, sino como un conjunto de capacidades dinámicas que se despliegan de manera diferenciada según el sector económico, la estructura organizacional y el tipo de crisis enfrentada. En organizaciones sociales como la Fundación Teletón, la resiliencia se sostiene principalmente en la cultura organizacional, la confianza institucional y la gestión de la legitimidad en contextos de cuestionamiento público, mientras que en corporaciones globales como Grupo Bimbo o Cemex se expresa a través de la innovación estratégica, la expansión internacional y la reconfiguración del modelo de negocio ante crisis económicas o cambios en el mercado. Por su parte, empresas de comercio minorista como OXXO ilustran cómo la flexibilidad operativa y la rápida adaptación de procesos pueden sostener la continuidad organizacional frente a perturbaciones como la pandemia de COVID-19.​

No obstante, esta diversidad de manifestaciones pone de relieve al menos tres tensiones críticas para la aplicabilidad del concepto de resiliencia organizacional en el contexto mexicano. En primer lugar, muchas organizaciones operan en entornos caracterizados por alta incertidumbre, informalidad económica y debilidades institucionales, lo que desplaza la atención hacia la supervivencia inmediata y limita la construcción sistemática de capacidades de anticipación y preparación propias de la gestión integral de riesgos. En segundo lugar, la implementación de modelos de resiliencia exige inversiones sostenidas en sistemas de gestión del riesgo, desarrollo de cultura organizacional orientada a la seguridad, fortalecimiento del liderazgo y aprendizaje institucional, elementos que rara vez se integran de manera estructurada en la planificación estratégica, especialmente en sectores con recursos financieros y capacidades técnicas acotadas.​

En tercer lugar, existe el riesgo de que la resiliencia organizacional se adopte como un concepto principalmente retórico, incorporado al lenguaje gerencial sin traducirse en cambios concretos en la gestión del riesgo, la continuidad operativa o los mecanismos de aprendizaje posterior a las crisis. En este escenario, la resiliencia puede convertirse en una etiqueta que responsabiliza a las organizaciones y comunidades de "adaptarse" a condiciones estructuralmente adversas, sin cuestionar los marcos institucionales y las asimetrías que limitan el desarrollo de capacidades resilientes de largo plazo. Por ello, más que entender la resiliencia como una respuesta reactiva ante eventos extremos, es necesario concebirla como una capacidad estratégica vinculada a la gestión integral del riesgo, que requiere liderazgo político y organizacional, inversión sostenida en capacidades y entornos institucionales que favorezcan el aprendizaje, la coordinación interorganizacional y la reducción de vulnerabilidades estructurales.

Conclusiones

La resiliencia organizacional se ha consolidado como un concepto clave para comprender la capacidad de las organizaciones para enfrentar entornos caracterizados por incertidumbre, disrupciones y crisis recurrentes. A partir del marco conceptual revisado, es posible afirmar que la resiliencia debe entenderse como una meta-capacidad organizacional compuesta por diferentes capacidades que permiten anticipar amenazas, responder a perturbaciones y adaptarse a nuevas condiciones, en estrecha relación con los enfoques contemporáneos de gestión del riesgo.​

El análisis de los sectores industrial, comercio y servicios, sector público y sector energético muestra que estas capacidades se configuran de manera diferenciada según el tipo de organización y el entorno en que operan. En corporaciones globales como Grupo Bimbo o Cemex, la resiliencia se expresa principalmente a través de la innovación estratégica, la diversificación y la reconfiguración del modelo de negocio frente a crisis económicas y cambios en los mercados internacionales, mientras que en organizaciones sociales como Fundación Teletón se sustenta en la cultura organizacional, la legitimidad institucional y la confianza interna para sostenerse ante crisis reputacionales. Por su parte, empresas de comercio minorista como OXXO y numerosas MIPYMES evidencian que la flexibilidad operativa, la adopción de canales digitales y la capacidad de ajustar rápidamente procesos y modelos de negocio son componentes centrales de la resiliencia ante crisis sanitarias y fluctuaciones económicas.​

La síntesis de capacidades por sector permite observar que la resiliencia no se reduce a un conjunto uniforme de prácticas, sino que se materializa en combinaciones específicas de anticipación, afrontamiento y aprendizaje, condicionadas por la disponibilidad de recursos, la cultura organizacional y la fortaleza institucional. En el caso mexicano, este despliegue se ve limitado por factores estructurales como la informalidad económica, la desigualdad en el acceso a financiamiento y tecnología, y la débil incorporación de la gestión estratégica del riesgo en la planeación organizacional, especialmente en el sector público y en amplias franjas de MIPYMES. Estos elementos explican en parte la distancia entre el discurso normativo de la resiliencia y las capacidades efectivamente desarrolladas en muchas organizaciones.​

Fortalecer la resiliencia organizacional en México implica, por tanto, ir más allá de la adopción retórica del concepto e integrar de forma sistemática la gestión integral del riesgo en la estrategia institucional. Ello requiere liderazgo estratégico, inversión sostenida en capacidades organizacionales (monitoreo de riesgos, continuidad operativa, cultura de seguridad y aprendizaje institucional) y la construcción de entornos institucionales que favorezcan la coordinación interorganizacional y la reducción de vulnerabilidades estructurales. Desde esta perspectiva, la resiliencia deja de ser únicamente una respuesta reactiva ante crisis para convertirse en una capacidad estratégica que contribuye a la competitividad económica, la estabilidad organizacional y la sostenibilidad social en contextos de creciente complejidad e incertidumbre.

En un entorno global marcado por crisis cada vez más complejas e interconectadas, fortalecer la resiliencia organizacional en México no es únicamente una estrategia de supervivencia institucional, sino una condición necesaria para la sostenibilidad económica, la estabilidad social y la gestión responsable del riesgo en las organizaciones contemporáneas.

Referencias

·       Duchek, S. (2020). Organizational resilience: a capability-based conceptualization. Business Research.

·       ISO. (2017). ISO 22316: Organizational resilience — Principles and attributes. International Organization for Standardization.

·       Lengnick-Hall, C. A., Beck, T. E., & Lengnick-Hall, M. L. (2011). Developing a capacity for organizational resilience.

  • García-Velasco, K., & García-Rodríguez, R. (2021). La resiliencia de las Pymes ante la pandemia del Covid-19: El caso de Guanajuato. Jóvenes en la Ciencia, 7(1), 130–138.​
  • Recai, A. (2024). Impacto de la postpandemia en las MiPyMEs mexicanas: TIC, comercio electrónico y resiliencia empresarial. Revista de Estudios en Contaduría, Administración e Informática, 13(2), 45–67.

·       Coordinación Nacional de Protección Civil. (s. f.). Gestión de riesgos. Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. https://cnpcinforma.sspc.gob.mx/Gestionderiesgos.html

·       Un lugar ideal para trabajar en México. (2020, 8 de diciembre). La resiliencia en las organizaciones y el caso de Fundación Teletón. Un lugar estupendo para trabajar. http://greatplacetowork.com.mx/la-resiliencia-en-las-organizaciones-y-el-caso-de-fundacion-teleton/

·       Expertopima. (2022, 4 de julio). Empresas mexicanas exitosas, ¿qué están haciendo frente a la crisis? https://expertopyme.com/empresas-mexicanas-exitosas/

·       Mecalux. (2020, 29 de marzo)Cómo lograr una cadena de suministro resilientehttps://www.mecalux.com.mx/blog/cadena-de-suministro-resiliente

·        

Nota sobre el uso de herramientas digitales

En la elaboración de este trabajo se utilizó una herramienta de inteligencia artificial (Perplexity, asistente de texto) como apoyo para la revisión de redacción, la sugerencia de estructura y la estandarización preliminar de referencias en formato APA 7. El contenido analítico, la selección de fuentes, la argumentación y las conclusiones son responsabilidad exclusiva del autor, quien verificó y adaptó todas las sugerencias de la herramienta

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

  Doctorado en Gestión Integral de Riesgos Asignatura: Continuidad y Sostenibilidad Operacional en las Organizaciones Profesor: Dr. Jorge ...