Doctorado en Gestión Integral de Riesgos
Asignatura:
Planificación para la Optimización y Mitigación de Riesgos
Profesor:
Dr. Jorge Eduardo Niño Morales
Alumno:
José Rafael Moya Saavedra
4º Cuatrimestre
Innovación y Tecnología en la Mitigación de Riesgos:
análisis del caso ENGIE Digital desde la perspectiva de Tony Boobier
1. Introducción
La gestión del riesgo ha
experimentado una transformación profunda a partir de la incorporación de tecnologías
emergentes como el Internet de las Cosas (IoT), el Big
Data y la Inteligencia Artificial (IA). Estas
herramientas han permitido evolucionar de modelos reactivos hacia esquemas
predictivos y prescriptivos, modificando no solo los procesos, sino la
lógica misma de la toma de decisiones organizacionales.
El presente trabajo analiza
críticamente el caso de ENGIE Digital, empresa del sector
energético que ha implementado soluciones basadas en estas tecnologías para
la gestión de activos. Asimismo, se integra la perspectiva teórica
de Tony Boobier, quien plantea que la inteligencia artificial
redefine la gestión del riesgo al convertirla en un proceso continuo,
dinámico y basado en datos (Boobier, 2018, 2020). A partir de este
marco, se busca: analizar la evolución y aplicación de tecnologías
emergentes en la mitigación de riesgos, evaluar su impacto en distintos
sectores, identificar sus limitaciones éticas, operativas y de privacidad, y
proponer un modelo innovador que integre herramientas tecnológicas en entornos
complejos de gestión del riesgo.
2. Evolución de la gestión del riesgo y la tecnología
Históricamente, la gestión
del riesgo ha transitado por distintas etapas. En un primer momento,
predominaba un enfoque correctivo, en el cual las acciones se
ejecutaban después de que el evento adverso ocurría. Posteriormente,
surgieron modelos preventivos basados en calendarios y
revisiones periódicas, que buscaban reducir la probabilidad de falla mediante
intervenciones programadas.
Sin embargo, con la incorporación
de tecnologías emergentes, este paradigma ha evolucionado
hacia modelos predictivos y, más recientemente, prescriptivos.
En estos esquemas, el riesgo no solo se identifica antes de
materializarse, sino que también se anticipan escenarios y
se sugieren acciones específicas para mitigarlo. La
organización pasa de "reaccionar" ante fallas a anticipar su
ocurrencia y optimizar la respuesta.
Esta evolución implica un cambio
estructural: el riesgo deja de ser un evento aislado para
convertirse en una variable dinámica, monitoreada en tiempo real y
gestionada mediante sistemas inteligentes que integran datos
de múltiples fuentes.
Esta evolución es consistente con
los planteamientos de la norma ISO 31000, que concibe la gestión del riesgo
como un proceso estructurado, continuo y basado en información para la toma de
decisiones (ISO, 2018).
3. Marco teórico: inteligencia artificial y gestión del
riesgo
De acuerdo con Tony Boobier
(2018, 2020), la inteligencia artificial transforma
la gestión del riesgo al permitir la creación de sistemas que funcionan como
un "centro nervioso" organizacional. En estos sistemas,
los datos provenientes de múltiples fuentes son procesados de manera continua,
generando alertas, escenarios y recomendaciones en tiempo real.
Este enfoque implica tres cambios fundamentales:
- La
transición de un análisis retrospectivo a uno predictivo.
- La automatización
de decisiones operativas en distintos niveles.
- La
aparición de nuevos riesgos asociados a la dependencia
tecnológica y a los algoritmos.
Así, la IA no elimina el riesgo,
sino que modifica su naturaleza y la forma en que es
gestionado: el riesgo se vuelve más visible, cuantificable y anticipable, pero
también más dependiente de la calidad de los datos, de los modelos y de las
infraestructuras digitales que los soportan.
En términos conceptuales, la
incorporación de inteligencia artificial no sustituye a los marcos
tradicionales de gestión integral del riesgo (GIR) ni a los
esquemas de Enterprise Risk Management (ERM), sino que se
superpone a ellos como una capa analítica y tecnológica que
amplifica su capacidad de observación, anticipación y respuesta. En
lugar de crear un "nuevo" modelo de gestión, la IA potencia los
procesos ya existentes de identificación, análisis, evaluación,
tratamiento y monitoreo del riesgo, al permitir trabajar con volúmenes
masivos de datos en tiempo casi real y detectar patrones que los
enfoques convencionales difícilmente visualizarían.
Desde esta perspectiva, la IA
puede entenderse como un "sistema nervioso" que atraviesa la
arquitectura de la GIR/ERM, conectando fuentes de información dispersas
(operativas, financieras, regulatorias, ambientales) y traduciendo esa
información en alertas, escenarios y recomendaciones accionables.
Ello no implica renunciar a los principios de integralidad,
transversalidad y responsabilidad que caracterizan a la GIR, sino
reforzarlos: la tecnología se convierte en un medio para hacer más eficaz
el monitoreo continuo, la revisión de riesgos emergentes y
la articulación entre niveles estratégicos, tácticos y operativos de
la organización.
En el contexto de la gestión
integral del riesgo, esto significa que la IA no solo apoya la dimensión
técnica del análisis, sino que también puede contribuir a fortalecer la coordinación
interinstitucional, la toma de decisiones informada y
la construcción de resiliencia organizacional, siempre que su
implementación se alinee con principios de gobernanza, transparencia y
participación.
Desde la perspectiva de la
resiliencia organizacional, estas capacidades fortalecen la habilidad de las
organizaciones para anticipar, responder y adaptarse a eventos adversos
(Duchek, 2020; Hillmann & Guenther, 2021).
4. Descripción del caso: ENGIE Digital
ENGIE es un grupo
energético global de origen francés dedicado a la generación y
distribución de electricidad, al gas natural y al
desarrollo de soluciones energéticas bajas en carbono, con una
presencia relevante en energías renovables como la solar y la
eólica. En México, ENGIE México opera en tres grandes
rubros: gas natural, electricidad y soluciones energéticas,
suministrando energía a la industria, al comercio y a los hogares, y
gestionando plantas de generación y redes de infraestructura crítica.
Esta posición como actor clave en el sector energético explica
la importancia estratégica de iniciativas como ENGIE Digital,
orientadas a reducir riesgos operativos, mejorar la continuidad del servicio y
optimizar el desempeño de activos mediante IoT, Big Data e IA.
En este contexto, ENGIE
Digital desarrolló plataformas como Robin Analytics y Agathe con
el objetivo de implementar mantenimiento predictivo en activos
energéticos. Estas soluciones permiten monitorear en tiempo real el
estado de equipos críticos en plantas de generación,
transformando la forma en que se identifican y se mitigan los riesgos
operativos asociados a fallas de infraestructura.
El problema inicial respondía a un esquema tradicional de
gestión de activos:
- Mantenimiento
preventivo por calendario, con altos costos e ineficiencias al
intervenir equipos sin un diagnóstico fino de su condición real.
- Mantenimiento
correctivo, con fallas inesperadas y riesgos operativos relevantes,
incluyendo paros no programados, afectación de la
continuidad del servicio y posibles impactos en la
seguridad de personas e instalaciones.
La adopción de tecnologías
emergentes permitió migrar hacia un modelo basado en datos,
enfocado en la anticipación de fallas y en la reducción
de la incertidumbre sobre el estado real de los activos. Sobre la base
de un Common Data Hub y el uso de infraestructura en
la nube, ENGIE consolidó grandes volúmenes de información operacional y
desarrolló más de 1,000 modelos predictivos orientados a
optimizar el mantenimiento, reducir tiempos de inactividad y mejorar la toma de
decisiones en la gestión del riesgo de sus activos energéticos. De este modo,
la organización pasó de una lógica predominantemente reactiva a una gestión predictiva
y prescriptiva, alineada con los principios de la GIR/ERM y
apoyada en capacidades avanzadas de analítica e inteligencia artificial.
5. Tecnologías emergentes aplicadas
5.1. Internet de las Cosas (IoT)
ENGIE integró sensores en equipos
críticos para capturar variables como vibración, temperatura, presión y
ultrasonido, permitiendo estimar el estado de salud de los activos en tiempo
real. Esta instrumentación transformó el monitoreo tradicional —basado en
inspecciones periódicas— en un esquema de vigilancia continua del
comportamiento operativo, reduciendo la incertidumbre sobre la condición de los
equipos y mejorando la detección temprana de anomalías.
5.2. Big Data
La empresa desarrolló un Common
Data Hub sobre infraestructura en la nube (AWS), donde se centralizan,
almacenan y procesan grandes volúmenes de datos provenientes de múltiples
unidades de negocio. Este entorno ha integrado alrededor de 200 TB de datos
a través de más de 1,000 proyectos, lo que ha permitido mejorar la
capacidad de análisis predictivo, compartir información entre áreas y escalar
soluciones a nivel global (Amazon Web Services, s. f.).
5.3. Inteligencia Artificial y aprendizaje automático
Sobre esta base de datos, ENGIE
desplegó modelos de machine learning capaces de identificar patrones,
detectar anomalías y anticipar fallas con días, semanas o incluso meses de
anticipación. Se documenta el desarrollo de más de 1,000 modelos predictivos,
orientados a optimizar el mantenimiento, reducir tiempos de inactividad y
mejorar la eficiencia operativa de los activos. En términos de gestión del
riesgo, esto se traduce en una mitigación más fina de riesgos operativos,
financieros y de continuidad del servicio (Amazon Web Services, s. f.).
6. Factores de éxito
El caso ENGIE evidencia cinco factores clave:
- Integración
tecnológica efectiva
- Gobernanza
y centralización de datos
- Escalabilidad
del sistema
- Alineación
con necesidades operativas
- Adopción
organizacional
Estos elementos confirman que
la tecnología por sí sola no genera valor si no se articula
con procesos, personas y cultura
organizacional. La creación de capacidades analíticas internas y la
alineación con los objetivos de negocio resultan decisivas.
7. Impacto en distintos sectores
Aunque el caso analizado
pertenece al sector energético, la aplicación de tecnologías
emergentes en la gestión del riesgo se extiende a diversos sectores:
- Salud: monitoreo
de pacientes, predicción de eventos críticos y reducción de riesgos
clínicos.
- Transporte: mantenimiento
predictivo de flotas, reducción de accidentes y optimización de rutas.
- Finanzas: detección
temprana de fraudes, gestión de riesgo de crédito y cumplimiento
regulatorio.
- Industria: optimización
de procesos, prevención de fallas, seguridad en planta y mejora de la
calidad.
Esto demuestra que el impacto de
estas tecnologías es transversal y redefine múltiples ámbitos
operativos, articulando la lógica de la GIR/ERM con
capacidades de análisis avanzado.
Este carácter transversal
coincide con lo señalado por el Marco de Sendai, que destaca la importancia de
integrar múltiples sectores en la reducción del riesgo de desastres (UNDRR,
2015).
8. Comparación: escenario sin tecnologías emergentes
Sin la implementación de IoT, Big Data e IA, las
organizaciones dependen de modelos tradicionales:
- Mantenimiento
correctivo.
- Mantenimiento
preventivo por calendario.
Esto implica:
- Mayor
incertidumbre sobre el estado real de los activos.
- Incremento
de costos por intervenciones ineficientes y fallas imprevistas.
- Mayor
exposición al riesgo operativo y financiero.
- Menor
capacidad de anticipación y resiliencia.
En contraste, el uso de
tecnologías emergentes permite transformar el riesgo en una variable
observable y gestionable en tiempo real, alineada con los principios de
monitoreo continuo de la GIR/ERM.
9. Limitaciones y desafíos
A pesar de sus beneficios, la
adopción de tecnologías emergentes plantea desafíos
importantes.
En el ámbito ético,
la automatización de decisiones puede reducir la intervención humana y
generar opacidad en los procesos, especialmente cuando los
modelos son poco explicables. Además, los algoritmos pueden reproducir
y amplificar sesgos presentes en los datos históricos, introduciendo
distorsiones en la clasificación y priorización de riesgos.
Desde el punto de vista operativo,
la dependencia tecnológica incrementa la vulnerabilidad
ante fallas sistémicas o ciberataques, así como
ante errores de modelado o datos de mala calidad. En materia de privacidad,
el uso intensivo de datos plantea riesgos relacionados con su protección,
su uso indebido y posibles brechas de seguridad, incluso
cuando se trata de infraestructuras industriales.
Desde la perspectiva de la gestión
integral del riesgo (GIR), la incorporación de tecnologías como la IA,
el IoT y las plataformas en la nube introduce una nueva categoría de riesgos
tecnológicos y de dependencia sistémica que no puede ser tratada solo
como un problema técnico. La continuidad operativa, la disponibilidad
de la información y la confiabilidad de los modelos pasan
a ser componentes críticos del propio perfil de riesgo organizacional,
lo que obliga a integrar explícitamente estos elementos en los procesos
de identificación, análisis y tratamiento del riesgo.
En este sentido, la GIR debe
reconocer que la dependencia de modelos algorítmicos y
de infraestructuras digitales externas (como los servicios en
la nube) configura nuevos puntos de falla que pueden
amplificar el impacto de eventos adversos, ya sea por interrupciones
tecnológicas, ciberataques o errores de modelado.
La gestión del riesgo tecnológico no puede quedar "por
fuera" del sistema, sino que debe ser incorporada como un eje
transversal, con medidas específicas de resiliencia, redundancia y
gobernanza de datos y algoritmos.
Estos elementos obligan a replantear
los modelos tradicionales de gestión del riesgo, incorporando criterios
de gobernanza tecnológica y responsabilidad organizacional.
Estos desafíos también han sido
identificados en la literatura sobre inteligencia artificial, donde se advierte
sobre riesgos asociados a la opacidad algorítmica y la calidad de los datos (Boobier,
2018; Duchek, 2020).
10. Discusión: lectura crítica desde Boobier
El caso ENGIE confirma la tesis
de Boobier: la inteligencia artificial no
solo optimiza procesos, sino que redefine la gestión del
riesgo.
Se observa la transición hacia sistemas integrados donde:
- El
riesgo se monitorea continuamente.
- La
información fluye en tiempo real.
- Las
decisiones se anticipan al evento.
Sin embargo, esta transformación
también genera nuevas dependencias y vulnerabilidades que
deben ser gestionadas de manera crítica. El caso ENGIE puede leerse, así, como
un ejemplo de cómo una organización inserta capacidades de IA dentro de
un marco de gestión integral/ERM ya existente, utilizando tecnologías
emergentes para profundizar el carácter continuo, transversal y
estratégico de la gestión del riesgo, más que para reemplazar
sus principios fundacionales.
11. Propuesta innovadora
Se propone el desarrollo de
un modelo híbrido de gestión del riesgo que combine inteligencia
artificial con supervisión humana estructurada.
Este modelo integraría:
- Sistemas
predictivos basados en IA para identificar y anticipar riesgos.
- Protocolos
de validación humana, especialmente en decisiones de alta crítica.
- Marcos
éticos de uso de datos, que definan límites y responsabilidades.
- Sistemas
de trazabilidad y transparencia, que permitan explicar y auditar las
decisiones algorítmicas.
El objetivo es evitar una dependencia
absoluta de la tecnología, asegurando que la toma de decisiones mantenga
un equilibrio entre automatización y criterio humano, en coherencia
con los principios de la GIR/ERM.
12. Conclusiones
La incorporación de tecnologías
emergentes ha transformado la gestión del riesgo, permitiendo pasar de un
enfoque reactivo a uno predictivo y prescriptivo. El caso ENGIE demuestra que
esta transformación no solo mejora la eficiencia operativa, sino que fortalece
la capacidad de anticipación y resiliencia organizacional.
No obstante, el uso de estas
tecnologías también introduce nuevos riesgos tecnológicos, éticos y de
privacidad, lo que exige una visión crítica y un enfoque integral en su
implementación. En última instancia, la tecnología no elimina el riesgo, pero
sí lo hace más visible, anticipable y gestionable, siempre que se inserte en
una arquitectura robusta de gestión del riesgo (ISO, 2018) y se combine con
principios de resiliencia organizacional y gobernanza (Duchek, 2020).
13.
Referencias
Boobier,
T. (2018). Advanced
Analytics and AI: Impact, Implementation, and the Future of Work. Wiley.
Boobier,
T. (2020). AI
and the Future of Banking. Wiley.
International
Organization for Standardization. (2018). ISO 31000: Risk management — Guidelines.
ISO.
United
Nations Office for Disaster Risk Reduction (UNDRR). (2015). Sendai Framework for Disaster
Risk Reduction 2015–2030.
Amazon
Web Services. (s. f.). ENGIE Digital uses Amazon SageMaker for predictive maintenance in
thermal power plants.
Amazon
Web Services. (s. f.). ENGIE builds the Common Data Hub on AWS.
Duchek,
S. (2020).
Organizational resilience: a capability-based conceptualization. Business
Research, 13(1), 215–246.
Hillmann,
J., & Guenther, E. (2021). Organizational resilience: a valuable construct for management
research? International Journal of Management Reviews, 23(1),
7–44.
14. Glosario de términos
Gestión del riesgo
Proceso sistemático de identificación, análisis, evaluación,
tratamiento, monitoreo y comunicación de los riesgos que pueden
afectar a una organización, sus activos o sus objetivos estratégicos.
Gestión Integral del Riesgo (GIR)
Enfoque que concibe el riesgo como un fenómeno multifactorial y
dinámico, y que articula medidas de identificación, prevención,
mitigación, preparación, respuesta, recuperación y reconstrucción,
integradas al desarrollo y a la toma de decisiones en todos los niveles.
Gestión de Riesgos Empresariales (ERM)
Marco de gestión de riesgos a nivel empresarial que busca identificar y
gestionar de forma integrada los riesgos estratégicos, financieros,
operativos, de cumplimiento y reputacionales, alineándolos con los objetivos
y la estrategia corporativa.
Tecnologías emergentes
Conjunto de tecnologías en rápida evolución —como IoT, Big Data, IA,
computación en la nube— que redefinen procesos, modelos de negocio y formas
de gestionar el riesgo, generando tanto nuevas capacidades como nuevas
vulnerabilidades.
Internet de las Cosas (IoT)
Red de dispositivos físicos interconectados (sensores,
máquinas, vehículos, equipos industriales) que capturan y transmiten datos
sobre su entorno o funcionamiento, permitiendo el monitoreo y control
en tiempo real de activos y procesos.
Big Data
Conjunto de datos caracterizado por su gran volumen, variedad y
velocidad, que requiere infraestructuras y técnicas avanzadas de
almacenamiento y análisis para extraer patrones, tendencias y
relaciones relevantes para la toma de decisiones.
Inteligencia Artificial (IA)
Conjunto de técnicas y modelos computacionales capaces de aprender a
partir de datos, reconocer patrones y tomar decisiones o generar
recomendaciones, emulando ciertas funciones cognitivas humanas como la predicción,
clasificación y optimización.
Aprendizaje automático (Machine Learning)
Subcampo de la IA que se centra en el desarrollo de algoritmos que aprenden
automáticamente de los datos, mejorando su desempeño en tareas
específicas (por ejemplo, detectar anomalías o predecir fallas) sin
estar programados de forma explícita para cada caso.
Mantenimiento predictivo
Estrategia de mantenimiento basada en el uso de datos en tiempo real y modelos
predictivos para anticipar fallas y determinar el momento óptimo para
intervenir un activo, reduciendo paros no programados, costos y riesgos
operativos.
Riesgo tecnológico
Probabilidad de que el uso de tecnologías —especialmente digitales y
emergentes— genere fallas, interrupciones, vulneraciones de seguridad o
resultados no deseados, afectando la continuidad operativa,
la calidad de la información o la seguridad de las
personas y activos.
Dependencia sistémica de la tecnología
Situación en la que los procesos críticos de una organización dependen de forma
intensa de infraestructuras tecnológicas, plataformas externas o
algoritmos, de modo que una falla o interrupción en estos sistemas puede
tener impactos amplificados y en cascada.
Gobernanza de datos y algoritmos
Conjunto de políticas, estructuras y procesos mediante los
cuales una organización define cómo se generan, almacenan, usan,
protegen y supervisan los datos y los modelos algorítmicos,
asegurando calidad, seguridad, cumplimiento normativo y responsabilidad.
Resiliencia organizacional
Capacidad de una organización para resistir, absorber, adaptarse y
recuperarse de eventos adversos, manteniendo o restableciendo sus
funciones esenciales y aprendiendo de la experiencia para fortalecer su
gestión del riesgo a futuro.