Diseño estratégico y evaluación crítica de una
política pública vinculada al riesgo desde la perspectiva doctoral
Título: Diseño estratégico y evaluación crítica
de una política pública de comunicación de riesgos desde la inteligencia
artificial: hacia una Estrategia de Comunicación Inteligente para la
Resiliencia Social (ECIRS)
Materia: Políticas Públicas y Gestión de
Riesgos
Prof. Luis Eduardo Pérez Ortiz Cancino
Alumno: Mtro. Jose Rafael Moya Saavedra
Introducción
En la
era digital contemporánea, la comunicación de riesgos y desastres ha adquirido
un rol estratégico como pilar de la gobernanza y de la protección civil. Ya no
se trata únicamente de emitir alertas durante una contingencia, sino de
construir entornos informativos resilientes, capaces de prevenir, contener y
revertir situaciones de riesgo mediante mensajes oportunos, comprensibles y
culturalmente pertinentes. En este contexto, la irrupción de la inteligencia
artificial (IA) ha abierto un nuevo campo de posibilidades para transformar la
manera en que se diseña, implementa y evalúa la comunicación de riesgos.
La IA
—entendida como un conjunto de tecnologías que simulan procesos cognitivos
humanos— permite procesar grandes volúmenes de datos, detectar patrones
emergentes, personalizar mensajes y automatizar respuestas adaptativas en
tiempo real. Estas capacidades resultan especialmente valiosas en contextos de
alta incertidumbre como los fenómenos naturales, pandemias, crisis industriales
o eventos sociales disruptivos. En estos escenarios, el tiempo de respuesta, la
precisión del mensaje y su impacto conductual pueden marcar la diferencia entre
una reacción comunitaria eficaz o una catástrofe amplificada por la
desinformación o el pánico.
En el
caso mexicano, la vulnerabilidad comunicacional ha sido documentada como un
factor agravante en diversas emergencias: desde los sismos de 2017, pasando por
la pandemia de COVID-19, hasta fenómenos hidrometeorológicos y crisis de
seguridad. La saturación de información, la presencia de desinformación
deliberada, rumores maliciosos, la limitada articulación institucional,
el centralismo informativo y la falta de capacitación en el uso de tecnologías
emergentes han limitado el alcance de los mensajes oficiales. Frente a este
panorama, surge la necesidad de revisar críticamente las políticas públicas
vigentes y explorar nuevas alternativas basadas en ciencia de datos,
participación ciudadana y principios éticos.
Este
ensayo propone una evaluación crítica de la Estrategia Nacional de Protección
Civil en su componente de comunicación de riesgos, bajo un enfoque de
gobernanza digital y resiliencia comunicativa. Se argumenta que la
incorporación estratégica de herramientas de IA puede potenciar
significativamente la efectividad y equidad de la comunicación de riesgos en
México, en tanto se haga desde una perspectiva humanista, incluyente y
territorialmente contextualizada. Este trabajo se inserta en el marco de una
investigación doctoral en curso sobre el impacto de la inteligencia artificial
en la optimización de la comunicación de riesgos y desastres, y busca
articularse como un aporte sustantivo al desarrollo del marco analítico y
metodológico de dicha tesis.
1.
Contextualización del riesgo
El riesgo comunicacional en
contextos de desastre es la probabilidad de que la información crítica —para
prevenir, preparar o responder ante una emergencia— no sea generada,
transmitida o comprendida de manera eficaz, oportuna y accesible por las
poblaciones en riesgo, aumentando así la exposición y vulnerabilidad social.
Tipo
de riesgo: Riesgo comunicacional en desastres y crisis. Este
riesgo se refiere a la incapacidad de generar, transmitir y asegurar la
comprensión de información clave para la prevención, preparación y respuesta
ante emergencias.
El
riesgo comunicacional no es un fenómeno colateral ni marginal: es un riesgo transversal
que condiciona la eficacia de cualquier estrategia de prevención, preparación y
respuesta ante desastres. Se refiere a la posibilidad de que, en situaciones
críticas, la información clave para la toma de decisiones no llegue de forma
clara, oportuna, accesible y comprensible a quienes más la necesitan. Este
riesgo se agrava cuando las brechas informativas coinciden con condiciones de
vulnerabilidad social, exclusión digital o saturación de mensajes
contradictorios.
“El análisis de este fenómeno
puede organizarse conforme al ciclo del desastre (prevención, preparación,
respuesta y recuperación), tal como ha sido sistematizado por Mileti (1999) y
otros estudios posteriores.”
En el
caso mexicano, este tipo de riesgo se manifiesta con fuerza en tres momentos
clave del ciclo del desastre: antes, por la falta de campañas sostenidas de
cultura de la prevención; durante, por la confusión causada por fuentes
múltiples y poco coordinadas; y después, por la carencia de mecanismos para
rendir cuentas, explicar decisiones y reconstruir confianza ciudadana.
Justificación: La
vulnerabilidad informativa como detonante de impactos sociales
Como
muestran casos recientes de inundaciones urbanas en estaciones del Metro, hospitales
y zonas habitacionales, una alerta mal segmentada, no entendida o emitida sin
contexto puede agravar el caos, incrementar el pánico o inhibir la acción
ciudadana, derivando en pérdidas materiales, afectaciones a la salud y reclamos
sociales.
En
este marco, conviene precisar tres conceptos clave que estructuran esta
propuesta:
Vulnerabilidad comunicacional:
Condición estructural o coyuntural que limita el acceso, comprensión o uso de
información clave ante situaciones de riesgo.
Resiliencia comunicativa:
Capacidad de un sistema o comunidad para adaptarse, responder y recuperarse
ante crisis informativas, manteniendo la circulación efectiva de mensajes
verificados y pertinentes.
Eficacia comunicativa:
Grado en que los mensajes logran producir comprensión, confianza y acción
deseada en las audiencias objetivo, en el momento oportuno.
México
enfrenta múltiples amenazas de origen natural (sismos, huracanes, inundaciones,
erupciones volcánicas) y antrópico (accidentes industriales, violencia,
pandemias), pero la capacidad para comunicar esos riesgos en forma efectiva no
ha evolucionado al mismo ritmo que la amenaza o que las nuevas dinámicas
mediáticas. El país se encuentra en un punto crítico donde el déficit de
comunicación pública efectiva se convierte en un factor de riesgo en sí mismo.
A esto
se suma un entorno informativo fragmentado y altamente polarizado, en el que
las redes sociales han adquirido un rol protagónico tanto en la viralización de
información no verificada como en la formación de burbujas digitales que
dificultan el acceso equitativo a la verdad. Esta vulnerabilidad informativa se
agrava en comunidades con bajo acceso a tecnologías, bajo nivel educativo o
alto nivel de desconfianza institucional.
En
este escenario, la inteligencia artificial (IA) se presenta como una
herramienta de doble filo: puede ser un acelerador de desinformación si se usa
con fines maliciosos, pero también puede ser una palanca de resiliencia
comunicacional si se emplea de manera estratégica y ética. Entre sus
aplicaciones más prometedoras destacan:
·
El monitoreo automatizado de redes para
detectar patrones de desinformación o discursos alarmistas.
·
La generación adaptativa de mensajes con base
en perfiles culturales, lingüísticos y emocionales.
·
La traducción instantánea y contextualizada
para poblaciones indígenas o multilingües.
·
La evaluación predictiva del impacto
comunicativo, mediante algoritmos que estiman la recepción, el alcance y la
comprensión de los mensajes.
Desde
esta perspectiva, abordar el riesgo comunicacional con una visión integrada y
tecnológica no es una opción marginal, sino una necesidad crítica para
fortalecer la gobernanza del riesgo y construir ciudadanía informada,
empoderada y capaz de actuar en medio de la incertidumbre.
2. Selección de una política
pública existente
Política seleccionada:
Estrategia Nacional de Protección Civil (ENPC)
Foco específico: Eje
de Comunicación Social y Cultura de la Prevención
La
ENPC es la principal herramienta de planificación estratégica del Gobierno de
México en materia de gestión integral del riesgo y protección civil. Deriva de
la Ley General de Protección Civil (2012, reformada en 2021) y está alineada
con marcos internacionales como el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo
de Desastres 2015-2030 y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
El eje
de Comunicación Social y Cultura de la Prevención tiene como objetivo principal
promover una sociedad más resiliente, informada y con capacidad de
autoprotección ante fenómenos perturbadores. Se apoya en campañas públicas,
materiales educativos, alianzas con medios y uso de plataformas digitales.
Origen y evolución
La
necesidad de una política comunicacional en protección civil en México se
fortaleció tras eventos catastróficos como el huracán Paulina (1997), los
sismos de 1985 y 2017, la pandemia de COVID-19, y más recientemente, desastres
asociados al cambio climático. En todos estos casos, la ciudadanía experimentó
fallas o saturación informativa, lo que evidenció la necesidad de contar con un
sistema comunicacional más ágil, articulado y eficaz.
Actores involucrados
·
Gobierno Federal: CNPC,
CENAPRED, SEGOB, SEDENA, SEMAR, CONAGUA, IMSS, etc.
·
Gobiernos Estatales y Municipales: A
través de Unidades Estatales y Municipales de Protección Civil.
·
Medios de comunicación: Televisión,
radio, prensa, medios comunitarios.
·
Plataformas digitales y redes sociales: X
(antes Twitter), Facebook, WhatsApp, TikTok.
·
Sociedad civil:
ONGs, comunidades organizadas, redes de voluntariado.
·
Academia y sector privado:
Universidades, centros de investigación, desarrolladores de tecnología.
Instrumentos y mecanismos
operativos
1.
Campañas de cultura de la prevención, centradas
en simulacros, alertas tempranas y acciones básicas de protección.
2.
Difusión de alertas y recomendaciones a través
de redes sociales institucionales (CNPC, CENAPRED, etc.).
3.
Apps oficiales, como "Alerta Sísmica
CDMX" o "911 Emergencias".
4.
Coordinación interinstitucional de vocerías,
especialmente durante emergencias.
Ámbito de aplicación y
limitaciones prácticas
Aunque
la ENPC tiene alcance nacional, su implementación presenta altos niveles de
desigualdad territorial y tecnológica. Las capacidades técnicas y de
articulación varían ampliamente entre entidades federativas, y no existen
protocolos estandarizados para la adaptación local de los mensajes. Además, hay
una débil incorporación de tecnologías emergentes como IA o análisis masivo de
datos en los sistemas de comunicación.
Uno de
los principales desafíos es la baja integración entre los canales oficiales y
los flujos informales de información en redes sociales. Esto ha facilitado la
propagación de rumores, teorías conspirativas o alarmismo injustificado,
especialmente en contextos de desastre donde la ciudadanía busca respuestas
inmediatas.
3. Evaluación crítica de la
política pública
Para
realizar una evaluación rigurosa de la Estrategia Nacional de Protección Civil
(ENPC) en su componente de comunicación social y cultura de la prevención, se
aplican tres marcos analíticos complementarios:
·
Ciclo de políticas públicas,
siguiendo el enfoque de Dunn (2012), para examinar su diseño,
implementación y evaluación como fases interdependientes que deben ser
analizadas sistemáticamente.
·
Gobernanza algorítmica, en
línea con los planteamientos de Sandoval (2020) y OECD (2021), para
evaluar el papel (o ausencia) de tecnologías emergentes como la inteligencia
artificial en la gestión de políticas públicas y su impacto en la toma de
decisiones.
·
Enfoque de resiliencia comunicacional, retomando
aportes de Alexander (2014) y Flor (2021), para valorar la capacidad de
los sistemas de comunicación pública de adaptarse a entornos dinámicos,
contener el pánico, construir confianza y fortalecer respuestas comunitarias
ante el riesgo…
a) Coherencia interna
(diagnóstico, objetivos, instrumentos y evaluación)
Hay
coherencia discursiva en los objetivos, pero se observa una debilidad en la
integración tecnológica y en la capacitación institucional para uso de IA. La
tecnología no está articulada como eje del modelo comunicacional. Como advierte
Mergel (2019), muchas instituciones públicas carecen de capacidad
organizacional y normativa para incorporar algoritmos éticos y eficaces en la
gestión de políticas.
Además,
la política no contempla explícitamente la inteligencia artificial, ni cuenta
con metodologías para personalizar contenidos, automatizar alertas o
contrarrestar la desinformación digital. Las campañas se diseñan de forma
genérica, con bajo nivel de adaptación a audiencias específicas, lo que limita
su eficacia comunicativa.
b) Pertinencia contextual
Ante
el crecimiento de redes sociales y mensajería instantánea, la estrategia
resulta insuficiente. Las plataformas digitales operan con lógicas distintas a
las previstas por los diseñadores de políticas.
Además,
la falta de traducción de mensajes a lenguas indígenas, la omisión de formatos
accesibles para personas con discapacidad y la escasa colaboración con
influencers o comunicadores comunitarios acentúan brechas de comunicación,
especialmente en zonas marginadas o rurales.
c) Resultados documentados
En
escenarios como los observados en zonas críticas de la CDMX y la ZMVM durante
lluvias intensas, no solo fallaron los sistemas de drenaje, sino también los
sistemas de información temprana, que no lograron activar respuestas
coordinadas. Esta ausencia de retroalimentación institucional es parte del
vacío evaluativo que enfrenta la política actual.
La
ENPC carece de una evaluación sistemática de impacto comunicacional. No existen
métricas claras sobre comprensión de los mensajes, cambios de conducta,
percepción de riesgo ni confianza ciudadana en las fuentes oficiales. Los
indicadores disponibles suelen centrarse en el número de publicaciones o
alcance superficial en redes, sin evaluar la profundidad o eficacia del
mensaje.
Esta
carencia impide retroalimentar el ciclo de la política pública, debilitando su
mejora continua y su capacidad adaptativa ante nuevos escenarios de riesgo,
como pandemias, ciberataques o desastres de origen antrópico.
d) Limitaciones estructurales
y políticas
Fragmentación de vocerías,
saturación de mensajes contradictorios, nulo uso de IA para análisis predictivo
o segmentación. Falta de evaluación post-evento
Desarticulación territorial: los
estados y municipios adaptan con poca claridad las campañas nacionales,
generando contradicciones.
Desconfianza ciudadana: la
saturación de mensajes contradictorios y el historial de manipulación política
de la información han mermado la credibilidad institucional.
Ausencia de gobernanza
digital: no hay mecanismos para aprovechar la IA, detectar
desinformación, o generar escenarios predictivos con base en big data.
Baja participación
comunitaria: la ciudadanía es receptora pasiva, no
co-diseñadora ni evaluadora de los mensajes.
Con
base en este diagnóstico, se justifica la necesidad de rediseñar la política
bajo nuevos parámetros tecnológicos, participativos y resilientes, que
respondan al ecosistema digital actual y anticipen futuros riesgos
informativos.
4. Propuesta de rediseño o
mejora: Estrategia de Comunicación Inteligente para la Resiliencia (ECIRS)
A
partir de las limitaciones estructurales, tecnológicas y participativas
detectadas en la evaluación de la política vigente, se plantea un rediseño
conceptual y operativo bajo el nombre de Estrategia de Comunicación Inteligente
para la Resiliencia (ECIRS). Esta estrategia busca transformar el enfoque
actual, integrando inteligencia artificial (IA), gobernanza digital y
participación comunitaria, con el objetivo de fortalecer la eficacia, alcance y
pertinencia de la comunicación de riesgos y desastres en el México
contemporáneo.
La
implementación de módulos de traducción automática entrenados con corpus
regionales e indígenas permitiría salvar una de las brechas más críticas: la exclusión
lingüística en situaciones de emergencia. Esta dimensión es clave para
garantizar el principio de equidad comunicacional en contextos donde la
diversidad lingüística y cultural puede volverse un factor de vulnerabilidad
adicional.
Objetivo general
Reconfigurar
el modelo nacional de comunicación de riesgos y desastres mediante el uso
estratégico de inteligencia artificial, tecnologías digitales y mecanismos de
participación comunitaria, para fortalecer la resiliencia social y la toma de
decisiones informadas en situaciones de crisis.
Componentes clave de la ECIRS
1. Monitoreo inteligente y
detección anticipada
·
Uso de IA de análisis semántico y procesamiento
de lenguaje natural (PLN) para detectar rumores, bulos, pánico digital o
tendencias de desinformación en redes sociales.
·
Geolocalización de riesgos comunicacionales
(zonas con más circulación de noticias falsas) y análisis predictivo basado en
big data.
2. Automatización y
personalización de alertas
·
Generación automatizada de mensajes segmentados
por territorio, idioma, nivel educativo, edad y entorno cultural.
·
Implementación de chatbots multilingües
entrenados en lenguaje técnico y emocional, accesibles por WhatsApp, Telegram,
SMS y plataformas institucionales.
3. Participación comunitaria y
verificación ciudadana
A
diferencia de los medios tradicionales sujetos a concesión estatal, las redes
sociales representan un entorno de comunicación descentralizado y difícil de
regular. Por ello, el modelo ECIRS propone mecanismos de verificación
ciudadana (nodociviles), monitoreo automatizado con IA, y estrategias
narrativas proactivas, más que control directo. Es decir, no se trata de
censurar, sino de incidir con contenido verificado, accesible y culturalmente
resonante.
La
improvisación vecinal para contener el agua con barricadas, como se observó en
estaciones del Metro y colonias populares, evidencia la urgencia de contar con
ciudadanos capacitados previamente y con herramientas para responder en los
primeros minutos críticos.
·
Formación de una red nacional de “Nodociviles”:
ciudadanos capacitados para verificar, corregir y retransmitir información
oficial en sus comunidades (escuelas, iglesias, colonias).
·
Establecimiento de observatorios ciudadanos
digitales que acompañen la producción, difusión y evaluación de mensajes en
eventos críticos.
La
Estrategia de Comunicación Inteligente para la Resiliencia (ECIRS) busca
rediseñar el componente comunicacional de la política pública en gestión de
riesgos mediante el uso ético e inclusivo de inteligencia artificial. No
pretende sustituir el componente humano de la comunicación de riesgos, sino
amplificar su alcance con inteligencia, empatía y tecnología, fomentando una
ciudadanía informada, corresponsable y resiliente.
Elementos
estratégicos:
Monitoreo
en tiempo real: Implementación de IA para analizar redes
sociales, identificar rumores y generar alertas automáticas.
•
Chatbots adaptativos: Uso de asistentes conversacionales
entrenados en lenguaje local para orientar a la población. Estudios recientes
(UNDRR, 2022; Pérez & Reyes, 2023) han demostrado su efectividad en
emergencias, siempre que estén adaptados cultural y lingüísticamente.
•
Segmentación algorítmica: Personalización de mensajes por
territorio, edad, nivel educativo y perfil digital, a fin de garantizar
pertinencia y comprensión.
Este
enfoque resulta clave para evitar fenómenos como la fatiga por alerta, donde
usuarios ignoran los mensajes por saturación o falta de claridad. Este
fenómeno, conocido como fatiga por alerta (Mileti & Sorensen, 1990), reduce
la eficacia de los mensajes cuando la población percibe una saturación sin
utilidad práctica. En eventos como los registrados en pasos a desnivel
inundados, la población no reaccionó a tiempo por no recibir indicaciones
claras, lo que resultó en atrapamientos vehiculares, pérdidas materiales y
operativos de rescate costosos.
•
Tableros de evaluación: Dashboards que integren datos clave sobre
alcance, interacción, comprensión e impacto en la conducta ciudadana.
•
Auditoría participativa: Simulacros comunicacionales y encuestas
flash que permitan validar la efectividad narrativa de las campañas.
El
paradigma tradicional centrado en “informar” presupone una transmisión
unidireccional del mensaje. En cambio, “transformar” implica generar procesos
dialógicos, donde la información no solo se recibe, sino que se interpreta, se
valida colectivamente y se traduce en acción. La transformación se logra
cuando el mensaje genera conciencia, sentido de urgencia y capacidad para
actuar, no solo conocimiento.
Instrumentos
operativos:
- Plataforma nacional de comunicación de
riesgos basada en IA de código abierto.
- Guías narrativas multicanal (radio, redes,
afiches, formatos accesibles).
- Maletas digitales para entrenamiento
comunitario en comunicación de emergencia.
- Protocolos éticos para el uso de IA,
alineados con la UNESCO y ONU.
- Observatorios ciudadanos digitales y redes
de “nodociviles” capacitados para verificar, corregir y diseminar
información clave.
Indicadores
de éxito:
- Tiempo de respuesta ante rumores y
circulación de noticias falsas.
- Alcance georreferenciado y nivel de
interacción por tipo de mensaje.
- Índices de comprensión y cambio conductual
(medidos antes y después de campañas).
- Reducción de pánico colectivo en
simulaciones.
- Participación sostenida de nodociviles y
uso de fuentes oficiales verificadas.
Mecanismos
de articulación institucional:
- Convenios entre CNPC, CENAPRED, SEP,
CONACYT y universidades.
- Alianzas con medios independientes,
plataformas digitales, comunidades científicas y organismos multilaterales
(CEPAL, OPS, ONU-Hábitat).
5. Articulación con la tesis
doctoral
La
presente propuesta de rediseño se vincula directamente con el proyecto de
investigación doctoral titulado “La influencia de la inteligencia artificial
en la optimización de la comunicación de riesgos y desastres en medios
digitales: avances, retos y aplicaciones emergentes en la gestión de crisis.”
Esta tesis tiene como eje central analizar cómo las herramientas de
inteligencia artificial están transformando la forma en que se construyen,
transmiten, evalúan y reciben los mensajes clave en contextos de riesgo y
emergencia.
Integración metodológica
El
análisis realizado sobre la política pública actual y la propuesta de rediseño
a través de la Estrategia de Comunicación Inteligente para la Resiliencia (ECIRS)
funciona como un estudio de caso empírico que refuerza el componente
metodológico de la tesis. En particular, permite:
·
Aplicar un enfoque multinivel de análisis de
políticas públicas (nacional, estatal, local) a través del lente de la
gobernanza algorítmica.
·
Utilizar la herramienta del ciclo de políticas
públicas y resiliencia comunicacional como marco de evaluación comparativa.
·
Diseñar un modelo de intervención replicable y
escalable que puede ser adoptado por gobiernos, universidades y organizaciones
civiles.
Fortalecimiento del marco
teórico
La
reflexión crítica permite robustecer el marco conceptual de la tesis en tres
líneas clave:
1.
Comunicación del riesgo desde la gobernanza
digital, al reconocer la creciente mediación de algoritmos en la difusión del
mensaje.
2.
Ética del uso de IA en crisis, integrando el
debate contemporáneo sobre autonomía tecnológica y decisiones críticas en
contextos sensibles.
3.
Narrativas digitales para la resiliencia,
destacando la importancia de la semiótica, los formatos y los lenguajes
culturales en la eficacia comunicativa.
Impacto esperado en la
investigación doctoral
Este
ejercicio permite vincular teoría y práctica, lo que contribuirá a:
·
Validar la hipótesis central del estudio: que
la inteligencia artificial puede incrementar la eficacia y pertinencia de la
comunicación de riesgos si se diseña éticamente y con enfoque comunitario.
·
Construir instrumentos de evaluación que
alimenten los indicadores de impacto de la tesis.
·
Formular recomendaciones de política pública
que tengan aplicación real, con posibilidad de pilotaje en universidades,
municipios o espacios digitales segmentados.
Conclusión
En una
era donde las crisis se propagan tan rápido como los datos, la comunicación del
riesgo no puede seguir anclada en esquemas analógicos, lineales ni
centralizados. La inteligencia artificial no representa solo una innovación
tecnológica: constituye una herramienta transformadora que, si se incorpora con
criterios éticos, inclusivos y estratégicos, puede reforzar la resiliencia
social y el sentido de corresponsabilidad ante los desastres.
La
evaluación crítica de la Estrategia Nacional de Protección Civil demuestra que,
aunque existe una voluntad normativa para fortalecer la cultura de la
prevención, persisten vacíos en la articulación institucional, la medición de
impacto y la integración tecnológica. La ausencia de una infraestructura
comunicacional adaptada a los entornos digitales fragmenta la voz del Estado en
momentos donde la coherencia y la confianza son esenciales.
La
propuesta de una Estrategia de Comunicación Inteligente para la Resiliencia
(ECIRS) apuesta por una visión de futuro donde la IA se pone al servicio del
bien común. No se trata de sustituir al ser humano, sino de aumentar su
capacidad de escucha, respuesta y pedagogía en contextos críticos. Tampoco se
trata de automatizar el miedo, sino de fortalecer el discernimiento colectivo.
Este
ensayo, como ejercicio académico y aplicado, propone abrir el campo de la
gestión del riesgo a una gobernanza comunicacional híbrida, donde el dato y la
emoción, el algoritmo y la comunidad, el protocolo y la compasión se
encuentren. Solo así será posible construir un sistema de alerta y respuesta
que no solo informe, sino que transforme.
Desde
la perspectiva doctoral, este trabajo no culmina aquí. Es el inicio de un
itinerario de investigación, incidencia y construcción ética de tecnologías al
servicio de la vida. Porque en cada mensaje que se comprende a tiempo, hay una
vida que puede ser salvada. Y en cada comunidad que se comunica mejor, hay una
esperanza que se vuelve acción.
Las
imágenes de hospitales inundados, vehículos atrapados y familias evacuando por
pasillos anegados no solo revelan fallas estructurales, sino también fracturas
comunicativas. Este ensayo es una invitación a cerrarlas, con tecnología al
servicio de la vida y una ciudadanía que no solo recibe alertas, sino que las
comprende, las valida y actúa con ellas.
Glosario de Siglas
ENPC –
Estrategia Nacional de Protección Civil: Documento rector del Gobierno de
México en materia de gestión integral de riesgos, derivado de la Ley General de
Protección Civil.
CNPC –
Coordinación Nacional de Protección Civil: Órgano de la Secretaría de
Gobernación encargado de coordinar el Sistema Nacional de Protección Civil.
CENAPRED –
Centro Nacional de Prevención de Desastres: Institución técnica encargada del
análisis, monitoreo y capacitación para la prevención de desastres.
IA –
Inteligencia Artificial: Tecnología que simula capacidades humanas como el
aprendizaje, la percepción, la toma de decisiones y la generación de lenguaje.
ECIRS –
Estrategia de Comunicación Inteligente para la Resiliencia Social: Propuesta de
rediseño de la comunicación pública en gestión de riesgos mediante IA,
participación ciudadana, territorialización e inclusión.
SEP –
Secretaría de Educación Pública
CONACYT –
Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías
SEDENA –
Secretaría de la Defensa Nacional
SEMAR –
Secretaría de Marina
IMSS –
Instituto Mexicano del Seguro Social
ONU –
Organización de las Naciones Unidas
UNDRR –
United Nations Office for Disaster Risk Reduction (Oficina de la ONU para la
Reducción del Riesgo de Desastres)
FEMA –
Federal Emergency Management Agency (Agencia Federal para el Manejo de
Emergencias, EE.UU.)
OPS – Organización
Panamericana de la Salud
CEPAL –
Comisión Económica para América Latina y el Caribe
X –
Plataforma de microblogueo antes conocida como Twitter
TikTok –
Plataforma de videos cortos con alto nivel de viralización, utilizada
especialmente por públicos jóvenes.
WhatsApp / Telegram / SMS –
Plataformas de mensajería utilizadas para la difusión directa y segmentada de
alertas y recomendaciones.
Referencias bibliográficas
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5. Articulación con la tesis doctoral
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